Aquí estoy otra vez. Esto de la coctelera es muy fuerte: cuando uno piensa que ya anda en otros caminos, en otro derroteros, la Coctelera se cruza en la mente y te dice: "Anda chaval, dime algo, qué te cuentas". Y uno, que cada día está más tonto (o más sensible o más viejo, qué sé yo), vuelve al blog con el ánimo renovado de dar el pelotazo y que te lean las cuatro tonterías que resopla la neurona hasta en la China.
Decir, decir lo que es decir, tampoco hay mucho que decir. De política... ¿pa qué? De amor... domingo y solo. La familia y los amigos... bien, gracias.
Pues eso, decir, decir lo que es decir... poco. Pero, y la dicha de poder decirlo en cuanto me salga del ama.
Aquí ando
Me voy a la cama. Acabo de llegar ahora mismo. 532 kilómetros es mucho arroz para este pollo. Pero reconozco que valió la pena. La chica es guapa, dulce, simpática, diverida..... uf, no sé si me faltan o me sobran palabras; eso sí, algo me sobra o me falta, fijo.
De intimidades no voy a hablar porque queda feo. Aunque tampoco tengo mucho que contar. Primero fuimos a comer algo,luego a un garito (que no estaba nada mal, todo hay que decirlo)con sus amigos y, al final, hemos estado horas y más horas dentro de mi coche.... ¡hablando! ¡No me lo puedo creer!. Ya de madrugada y después de unos besillos y poco más, la dejé en casita.
532 kilómetros para lo que os cuento. Sin embargo, soy feliz. Qué tontería ¿no?
Dios, creo que estoy hasta las cejas.
El viernes estuve de marcha. Ni mi amigo Salva me conocía. No tenía ganas de nada. Estaba como ido. Me quedaba flipado mirando un punto fijo y como si estuviera yo solo en medio de la multitud. Luego, después de cuatro cubatas más, encontré a quien dar la vara, y se la dí. Miguel aguantó bien, todo hay que decirlo. Pero al rato de oírme, me dijo, tío sabes que llevas media hora hablando de ella sin parar. ¡Joder, pues era verdad!
Ahora, estoy pensando. La voy a llamar por teléfono. Para el fin de semana que viene voy a intentar quedar con ella. Al fin y al cabo, qué son 500 kilómetros de nada. Ahora sólo me falta encontrar el valor para llamarla. No es fácil dar el primer paso. Aunque lo voy a dar, ¡bueno que lo voy a dar! O eso, o esto que tengo en el estómago acaba en úlcera. ¡Joder!
Al final mi jefe se apiadó de mí y me dejó libre unos cuantos días. Así que Salva (mi amigo el vago) y yo nos fuimos a la costa. No ha estado mal. Nos hemos quemado la espalda, nos sale el reggaeton por las orejas, y yo, hasta algo enamorado me vuelvo para casita.
Pocas esperanzas tengo con la chavala. Muchos kilómetros de por medio, poco tiempo libre con el trabajo que empieza y, para colmo de males, ella muy guapa. A ver en que queda esto.De momento, a mí, me aletea algo malo en el estómago. ¿Será la salmonerosis o será ella? Uf, que chungo.
Es interesante esto de ir a la playa. En mi ciudad no hay playa, es una ciudad interior. Quizá por eso veo tan divertida la arena, las olas grandes de en las que todos saltamos a compás, la tortilla y el tomatito con ajos que dan en el bar de la esquina. Un disfrute. Mi amigo Salva está de vacaciones conmigo. Pero es algo vago para bajar a la playa. Prefiere dormir hasta las dos de la tarde ¡Es un tarugo!Yo madrugo, y voy a la playa o a conocer la ciudad. Luego almuerzo, agito un rato la coctelera a ver qué sale, y por la tarde- noche a las fiestorrillas, a ver que se cuece por ahí.
Eso sí, de ligar, nada de nada. ¡Qué cruz!
Se está complicando esto. Yo creí que ligar era más fácil, pero se me acaban las vacaciones y un par de resacas es lo único que he ligado hasta el momento. Me habían dicho que en la costa ligaba hasta el Fary, y fíjate que ligo más en mi ciudad. Pues para mí que me vuelvo a casita como me vine o peor, con la moral por los suelos, el bolsillo seco y una mala baba que me recorre el cuerpo.
Bueno, a ver si esta noche hay suertecilla.
Todas la rubias son malas: la Sanmiguel, la Cruzcampo, la Carlsberg... No hay rubia que se salve.
Me han dejado para el arrastre. ¡Que dolor de cabeza que dan las rubias, Dios! ¡Que jodida es su resaca! Me voy a la cama. A dormir. No estoy para otra cosa.
Adios. Patadas en las espinillas para ellos y besitos para ellas.
Pero al final tengo vacaciones.
Bueno, pues las cosas van así más o menos: SIETE Y MEDIA suena el despertador del móvil, el digital y uno gordo de esos antiguos con dos campanas, porque si algo tengo yo de malo es que dormido no escucho bien. NUEVE Y TREINTA ya estoy en el trabajo. NUEVE Y TREINTA Y DOS ya estoy hasta los testículos del jefe. DIEZ QUINCE entra una piva guapa DIEZ DIECISEIS ya va mi jefe a atenderla corriendo. DIEZ DIECISEIS Y UN SEGUNDO como pueda me acuesto con la mujer del jefe sólo por joder (al jefe, sobretodo)ONCE TREINTA a desayunar con saña de Carpanta y Pepe Botijo. DOCE CUARENTA Y DOS ya queda menos Y DOS A LA CALLEEEEEEEE!!!
Y como ahora no trabajamos por la tarde, pues duchadito, afeitadito que no digan las nenas que pincho cual puercoespín y a la calle a ver si surte efecto mi sonrisa de Corporación Dermoestética, que mi dinerito me costó para el verano......a ver si así.... Pues eso, que me voy, que ya os contaré.